Por
Rodrigo Rodríguez
José Ferreira
“No podía ser de otra manera: Para celebrar nuestros primeros 100 números convocamos lo mejor de nuestra historia. Les propusimos a varias de nuestras portadas, modelos y colaboradores que participaran de estas parodias de las obras más famosas del arte universal hechas a nuestro estilo. Para los que decían que los desnudos artísticos de SoHo eran puro cuento” .
Con este encabezado y bajo el titulo “El arte según SoHo”, la revista SoHo en su última edición publica un total de 19 fotografías en donde intenta remedar diferentes obras de arte, con el estilo que caracteriza dicha publicación. Sin embargo, no es tarea de este ensayo llegar a indagar acerca de todas las fotografías, ya que sería un trabajo extenso. Es por eso que este escrito se centrará solamente en el análisis de la fotografía de El pensador que realiza Pizarro como fotógrafo, Faustino Asprilla de modelo, el asistente de fotografía: John Barrantes y la maquilladora: Fady Flores.
Para abordar dicho análisis, es imprescindible establecer un paralelo entre la obra de Rodin y la fotografía de la revista, intentando resolver preguntas que nos permitan explorar la propuesta fotográfica en la publicación. Por tal razón iniciaremos el análisis a partir del concepto como tema general y de allí se bifurcarán los diferentes temas.
Al ojear la revista y observar la fotografía que parodia El pensador, surgen las primeras preguntas ¿Cuál es la intención del fotógrafo y la revista? ¿En que estará pensando el “tino”? Y ¿Por qué el “tino”? Al centrarnos en la obra original, algunos textos sobre Rodin afirman que esta obra es parte de un proyecto titulado Las puertas del infierno, basado en La divina comedia y Las flores del mal de Baudelaire, que no concluyó. Por otra parte, la fotografía SoHo hace parte de un proyecto que pretende dar otro enfoque de las diferentes obras, a partir de figuras nacionales, teniendo en cuenta un tinte erótico que caracteriza la publicación, tal vez, con la intencionalidad de acercar el mundo del arte a un sector de la población. Una interpretación de Umberto Eco diría: “los medios ponen los bienes culturales al alcance de todos, adecuando el contenido muchas veces, al "nivel" del receptor, esto es, haciendo que la asimilación sea más simple e incluso superficial”.
Teniendo en cuenta esto, cabe explorar el concepto sobre la obra original. Para Rodin, parte de su estética radica en la representación del estado interior de sus personajes distorsionando su forma. Así pues, El pensador era parte del dintel de las puertas del infierno. Sin embargo, en la actualidad dicha pieza se exhibe como una obra de arte independiente, intentando reflejar la confusión del hombre en una visión pesimista del mundo que le rodea.
Ahora, teniendo en cuenta el personaje que encarna a El pensador, surgen diversas hipótesis acerca de su elección para posar en esta fotografía. La primera podría atribuirse a su agitada vida pública, la cual, parece abarcar un gran número de seguidores de sus audaces y controvertidas acciones. De esta manera, dicho personaje se convierte en un producto que genera en las masas una dinámica que consumo con respecto a una expectativa que gira sobre su aparición en la revista como El pensador. Siguiendo un poco la línea de la industria cultural, tenemos que “Todo objeto cultural es concebido como un producto, por lo que tiene un valor monetario además de un valor estético o moral, y es en función de aquel, que el mercado selecciona la oferta objetiva de productos culturales, así como también la posibilidad de producirlos” . Lo que de alguna manera nos resuelve uno de los interrogantes.
¿A caso una segunda hipótesis, consistiría en que “el Tino” es la representación del pensador colombiano, debatiéndose en la modernidad y la posmodernidad, en vez de las puestas del infierno? Sin embargo, no nos detengamos sólo en este aspecto de la industria cultural y significación. Miremos por ejemplo otros aspectos que abran el panorama de este análisis.
Al tratarse de una escultura, una figura tridimensional, en comparación con las otras fotografías de Soho de la misma edición, parodiadas a partir de obras pictóricas, creemos que el sentido de las tridimencionalidad de la escultura como objeto es mucho más dinámica desde el punto de vista del observador, por tanto esto se pierde desde la fotografía. Una cosa es el objeto construido en tres planos y otro en un plano, un artista escoge un modo de narrar o comunicar su propuesta expresiva, eso hace parte integral de su estética, cambiarlo desvirtúa su propósito primigenio y la obra se vuelve otra cosa, como dice alegremente Soho: Una parodia.
La obra normalmente se expone, en el Museo Rodin, de París y su ubicación tiene como fondo el cielo, con la implicación de la variabilidad de un ambiente abierto, con un fondo de azul a gris, con la incidencia de luz solar, etc, mientras que en la revista con ciclorama de estudio fotográfico perdemos proporcionalidad porque el estudio no tiene el fondo de la bóveda celeste. Pizarro utiliza una luz más cenital que contra-luz que nos alcanza a dejar ver la actitud y proyección energética del futbolista-modelo, que no es otra cosa que pose muerta. La revista acude al inmediatismo de deseo corporal, propuesta que para la mentalidad de consumo da excelentes réditos. Cualquier obra pictórica o escultórica vista en fotografía es otra cosa, partamos por admitir esa otra cosa, eso que no es, luego el contraste o la comparación, deja claro las diferencias y lo analógico que es el motivo, la obra seleccionada, el pensador en sí. Lo que hace grande a una obra clásica es que tiene la capacidad de generar otros trabajos, de seguir despertando asombro y hasta polémica a través de la distancia y de los años, de modo que va ganando espacio en la memoria colectiva. Existen más de veinte versiones de la escultura, perteneciente a la llamada escuela escultórica neoclásica, en diferentes museos, esto corrobora lo que acabamos de decir. Ahora, la obra de Rodín causó un remesón al preponer un nuevo camino a la ya desgastada concepción del monumento y la escultura pública para es decimonónico francés. En tanto la Obra de Soho no representa ningún giro en el arte, simplemente por mimesis elemental trata de recrear una figura.
Si no se conociera el antecedente y la fotografía de la Soho tuviera que defenderse sola, diríamos que el resultado es de buena calidad, el contraste del modelo negro sobre el ciclorama o sin fin de color claro, las sombras ayudan en la armonía de la imagen, el primer plano de la foto deja perder detalles de la composición general, y en general es un trabajo posudo por que el modelo debe ser más que un cuerpo, así sea una figura pública, se espera manejo de intencionalidad energética y reactitud en general. No deja uno de pensar en el tiempo detenido y cierto desespero de la escultura original, elementos que se pierden en la parodia. Se dice que para Rodin el escultor, el creador, no debía admitir la dictadura del modelo, al contrario: era el maestro el que escogía, con su propio ojo y sensibilidad, al objeto a representar, en el caso que nos ocupa la figura pública pesa mucho, creía que era por medio de su imaginación se modificaba el modelo, para crear así una imagen novedosa y renovadora.
"Yo no soy un soñador, soy un matemático. Mi escultura es buena porque es geométrica. No niego que hay exaltación en mis obras, pero es porque hay en ellas verdad. Esa exaltación no está en mí, sino en la naturaleza en movimiento. Todo es bello para el artista, puesto que en todo ser y en toda cosa, su penetrante mirada descubre el carácter, es decir la verdad interior que transparece bajo la forma. Y esta verdad, es la belleza misma"...Auguste Rodin
28/08/08
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1 comentarios:
Hola Rodrigo
Sólo quería aconsejarle que revise la puntuación de su ensayo. No tien que ver con su contenido.
El cambio va a que puesto que la lectura en pantalla funciona diferente que la lectura y composición de textos en papel, (o eso he leído de los entendidos en el tema) y la continuidad del texto cansa al lector más fácilmente.
Lo aonsejable sería entonces hacer párrafos de no más de 10 renglones, y con un espacio entre párrafos.
Es cierto que esto es un texto académico, pero esperemos que sea leído por más gente y sea atractivo y de "fácil lectura" para ellos igualmente.
Eso era todo.
Monitor Andrés
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