La fotografía es reflejo de su tiempo como de su entorno. Deteniéndonos a observar la edición número 100 de la revista Soho “Arte según Soho” donde se pretendía crear adaptaciones de las grandes obras de arte desnudando mujeres de la farándula colombiana, surge un choque tanto visual como temático del tratamiento que estas fotos representan con respecto a las obras originales. Se seleccionaron veinticuatro obras de arte famosas para ser adaptadas fotográficamente. Las imagenes fallan en la puesta en escena su gran mayoría ya sea por el cambio de pose, iluminación, composición o sentido.
Sin embargo a través de la historia del arte nos hemos encontrado con muy buenos ejemplos de reinterpretaciones de obras de arte. Salvador Dalí recrea la obra de Velázquez en la obra “Don Sebastián de Morra”; Pablo Picasso plasma obras basadas en Manet (Desayuno sobre la hierba), El Greco (retrato de un pintor), y las Meninas entre otros, donde la transformación de las figuras en elementos cubistas mezclado con el manejo de las tonalidades hacen una obra muy interesante. Sabemos de antemano que ni Daniel Samper Ospina es un mecenas de arte, ni que los fotógrafos son un Velásquez o un Picasso. Sin embargo no por ello debemos dejar a un lado lo que implica la aparición de estas imagenes fotográficas.
Al observar las obras originales, encontramos una fuerza mágica que nos maravilla completamente. Nos deleitamos con la composición, el color, el manejo de la luz, el contraste, los trazos y la expresividad. Tomemos como ejemplo uno de los cuadros representados: Las Meninas de Velásquez, máximo representante de la pintura barroca española. Es un cuadro lleno de apuestas lumínicas y de perspectiva conservando tal grado de realidad que induce al espectador a sentirse partícipe de la composición. Así mismo el manejo psicológico que les da a los personajes es único. En contraposición nos topamos enn la revista con una fotografía que no llega ni vágamente a recrear algo parecido a la obra original, es más, se vuelve chocante la manera como fue tratada la composición, la gráfica y la temática entre otros, disminuyendo notablemente las posibilidades estéticas.
"Si un pintor paciente y minucioso pero de imaginación mediocre, que precisa pintar una cortesana de nuestro tiempo, se inspira (esa es la palabra consagrada) en alguna cortesana de Tiziano o Rafael, es infinitamente probable que ejecute una obra falsa, ambigua y oscura.”*
Nos encontramos en un momento cultural donde el alma es constantemente atafagada y suplantada por elementos ajenos a ella. El mundo se desborda cada vez más de estereotipos de belleza impuestos por el bisturí y las revistas de moda. Se genera considerablemente un malestar cada vez más fuerte y aterrador principalmente en las mujeres. La esencia del ser tiende a ser escondida, generando intensas crisis espirituales.“la correlación perpetua de lo que se llama alma con lo que se llama cuerpo explica muy bien como todo lo que es material o emanación de lo espiritual representa y representará siempre lo espiritual de donde procede.”**
Ansiedad de manipulación.
En el mundo actual el maquillaje y la apariencia priman sobre la esencia del ser, escondiendo así lo que asumimos como verdadero. En realidad no se sabe qué es verdad y qué es mentira. Surge una necesidad humana de esconderse, de mantener una barrera y la fotografía es el mejor aliado de ese escondite si se sabe trabajar. Permite esconder lo que no se quiere mostrar o hacer ver lo que nunca fue.El viejo debate entre lo verdadero y lo falso ha sido sustituido por otro entre mentir bien y mentir mal […] Toda fotografía es una ficción que se presenta como verdadera […] El buen fotógrafo es el que miente bien la verdad.”***
El retoque es el arma más poderosa del acto de esconderse. Surge de la necesidad de camuflaje y como tal existe un arte para poderlo lograr acertadamente, como dice Fontcuberta un buen retoque es el que no se nota. Observando atentamente la imagen de las Meninas en la revista, encontramos en la modelo de la parte inferior derecha (Marbelle), un defecto muy notorio en su seno el cual aparece desenfocado. Intuimos que no era intencional por parte del retocador, ni que quería para trabajar la profundidad de campo, sino que vemos un error a la hora de manipular la imagen.
Igualmente es de gran notoriedad la independencia con la que se realizaron las tomas de cada uno de los modelos, para luego unirlos a todos en photoshop. Este punto se visualiza mucho más notoriamente en la imagen de Internet que en la revista impresa.
El acto de manipular una imagen incluye varias instancias según el proceso de comunicación en el que interviene la fotografía como Joan Fontcuberta nos plantea en el libro El Beso de Judas. Por un lado el acto de encuadrar es de por si un acto de manipulación de la imagen, seleccionamos lo que queremos mostrar de la realidad que vemos. Igualmente al enfocar y seleccionar el momento del disparo constituyen parte del proceso de creación.”Crear equivale a manipular.”
La primera instancia de manipulación que encontramos es la del mensaje. Este es el primer agredido en la fotografía de las Meninas. ¿Qué se agrede en las fotografías con respecto a la obra de arte?
Uno de los símbolismos más representativos según los expertos es que Velázquez quería reivindicar la nobleza de la pintura. Igualmente se han interpretado algunos personajes como alegorías, el caso de la enana que tiene una bolsa de monedas en las manos como símbolo de la codicia, o el perro como símbolo de fidelidad.
En contraposición a la obra original la fotografía de la revista cambia sustancialmente la intencionalidad inicial. ¿Cuál es el mensaje que deja esta fotografía? La intención del fotógrafo o del director de la revista, es en últimas mostrar mujeres de la farándula desnudas para vender a gran escala. La imagen fotográfica carece de la complejidad de la obra barroca, ni siquiera maneja la fuerte cantidad de elementos que encontramos en él. En realidad hay mucha soledad, no se siente el grupo como tal, la imagen se ve muy vacía ya que los elementos compositivos disminuyen sustancialmente. Las miradas no poseen ningún encanto ni apropiación de la obra.****
La obra de Velásquez presenta una gran complejidad en el sentido compositivo mientras que la composición en la fotografía no se asemeja en absoluto a la realidad de la obra. Se hace una “reorganización” de personajes sin ningún sentido, en últimas lo más importante para el fotógrafo y la revista era mostrar a las modelos desnudas.
La segunda instancia es la manipulación del objeto:
la escena es protagonizada por la infanta Margarita quien está acompañada de las meninas. Velázquez se encuentra pensativo observando a los modelos que se dispone a pintar, e incluso nosotros como espectadores haríamos parte de esos modelos ya que somos contemplados por el pintor. En la parte derecha se encuentran los enanos donde uno se encuentra jugando con el perro de compañía. Acompaña la imagen igulmente dos personajes más de la corte en la parte media del cuadro y al fondo un hombre está en las escaleras, no se sabe si viene o se va. Lleva un sombrero en la mano y la luz que viene de la ventana es de tal intensidad que hace brillar la escalera, la puerta y la persona de este visitante que según parece es pariente del pintor .Un espejo colgado en la pared refleja la luz y allí aparece la imagen del rey y la reina. No se asegura es si están quietos posando para Velázquez o si están entrando a la habitación, creando una confusión entre lo pintado y lo real. El verdadero misterio está en lo que no se ve refiriéndonos al cuadro que está pintando VelázquezEn la imagen fotográfica de la revista hay demasiados cambios importantes. El primero es el ángulo de toma el cual es totalmente transfigurado, perdiendo todo el aire que genera el techo del cuarto.
Los pesonajes de la nueva escena: cuatro mujeres desnudas, un pintor y un cerdo generan mucho más vació al estar incompletos. Se pierden todos los elementos de decoración que acompañan a los personajes del cuadro original.El pintor nunca mira hacia el frente, más bien parece estar distraido pensando en la lista para el mercado. La modelo arrodillada cambió una vez más totalmente la postura y la mirada perdida sin dirección ni diálogo con la supuesta infanta, quien pareciera estarle ofreciendo limosna y para completar una de las meninas más parece una bailarina muerta de frío porque le quitaron la ropa.Tampoco existe el espejo, lo que indica que desaparecieron los miembros principales de la corona. En otro caso hubiera podido aparecer Daniel Samper Ospina como el monarca, acompañado de su primera dama Amparo Grisales, quien es la que más le ha representado ventas a la revista.
Igualmente desaparecen la puerta de atrás junto con su visitante. La enana de vestido oscuro con las monedas también desaparece. El cerdo por su parte sustituye al perro del original. El cerdo es símbolo de bajeza, suciedad, falta de medida, sobre todo en la gula y la lujuria, y en ocasiones también la ignorancia.El enano que en la obra original aparece jugando con el perro es reemplazado por Marbelle que no siendo del todo enana, aparece como si estuviera apoyada en el cerdo que queriendo interactuar con él.
Cada personaje está en una historia diferente sin lograr compenetrarse entre si. Surge una resemantización total de la imagen original. En lugar de generar compejidad produce más bien ausencia.
La tercera instancia de manipulación es la que afecta al contexto. El estereotipo de mujer que se impone falsamente con ayuda del bisturí quirúrgico o digital en la mayoría de los casos, invita a la bulimia, las operaciones y búsquedas efímeras de autoestima, generada principalmente en la mujer.
El tema de la manipulación nos enlaza a la publicidad obligatoriamente. Existe una necesidad muy marcada de comunicación publicitaria que busca atraer las miradas de un amplio sector de la sociedad valiéndose de incontables armas con tal de lograr el objetivo principal de venta. Llámese iluminación, ambientación, escenografía, photoshop, silicona o todas las anteriores.
En el caso de las fotografías de esta edición de (y todas las fotografías de Soho), el principal objetivo es la venta, por un lado de la revista, y por otro lado el de la modelo.
Esto compenetrado con la rapidez con que se producen estas imágenes está ligado de alguna manera al resultado estético final.
El mundo de la inmediatez nos rige hoy día, imponiendo nuevas miradas y sentidos de lo estético. Más que realizar un buen trabajo, interesa más entregarlo rápido. El artista de hoy más que nunca está ligado al concepto de venta, de la producción y de la rapidez de entrega de la imagen.
En su gran mayoría el entorno del país no se detiene a analizar lo suficiente antes de iniciar un trabajo, no indaga, no profundiza y las fotografías de Soho son el perfecto ejemplo de esta situación. Sin o con intención, están imponiendo nuevas estéticas que gusten o no (seguramente no son las mejores) se está construyendo una nueva cultura cada vez más inculta.
María Victoria Guerra.
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*BAUDELAIRE Charles. El pintor de la vida moderna. 1995, p.16
**Ibid., p. 46
***FONTCUBERTA, JOAN. “Introducción” en: El beso de Judas, Barcelona, Gustavo Gili, 1997, p. 15.
****FOUCAULT, Michel. “Las Meninas” en Las palabras y las cosas, México, Siglo XXI Editores, 1968.
28/08/08
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