Es lastimoso que una publicación con la popularidad y el cubrimiento como la revista soho, no se detenga a reflexionar sobre la responsabilidad que asume, al intentar recrear obras maestras de la historia del arte y la socialización de las imágenes que tendrá al momento de su publicación; la iluminación, escenografías, composición, atmósferas, gesto y actitud en el montaje final no hacen justicia frente a sus referentes, termina siendo un ejercicio fotográfico infortunado, que no ilustra ni aporta nada a nuestra cultura empobrecida, deja el sabor agrio del que ha sido estafado con el “paquete chileno” : una carátula más o menos decente y la desazón al abrir sus páginas.
Acaso no tienen conciencia del legado intelectual que estos artistas nos han dado? En un remedo turbador, intentan hacer “arte”…según ellos. Caso concreto: la recreación de “el grito” de Edward Munch ; el fondo, una bambalina pobre, falta de gesto, color; y lo más sorprendente, la pose frívola, la actitud y el gesto erótico de la modelo, que para nada se relaciona conceptualmente con su referente.
…Todas las versiones del cuadro muestran una figura andrógina en primer plano, que simboliza a un hombre moderno en un momento de profunda angustia y desesperación existencial. El paisaje del fondo es Oslo visto desde la colina de Ekeberg. El grito está considerado como una de las más importantes obras del artista y del movimiento expresionista, constituyendo una imagen de icono cultural, semejante al de la Mona Lisa de Leonardo da Vinci.
La fuente de inspiración para El grito podría encontrarse, quizá, en la atormentada vida del artista, un hombre educado por un padre severo y rígido que, siendo niño, vio morir a su madre y a una hermana. En la década de 1890, a Laura, su hermana favorita, le diagnosticaron una dolencia bipolar y fue internada en un psiquiátrico. El estado anímico del artista queda reflejado en estas líneas, que Munch escribe en su diario hacia 1892:
“Paseaba por un sendero con dos amigos - el sol se puso - de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio - sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad - mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza…” 1
Así describió el artista su experiencia, que luego plasmó con gran fuerza y gesto en la pintura su carácter y la visión dolorosa, angustiante ante la humanidad. La pintura de Munch es escalofriante!
Y la recreación de soho? Es para aterrorizarse! técnicamente pobre, y en su concepto no tiene ninguna correspondencia con la actitud y el contexto en que se hizo dicha pintura, la cual es reflejo de la angustia personal del pintor, y el grito pudiese también esconder una crítica a la nueva forma de organización socioeconómica de la época. Esto fue tomado en cuenta por la mencionada revista? Ni hablar. Como si en este país no faltaran motivos para gritar.
Estupendo que soho, además de la limpieza y exactitud técnica en la producción-montaje de las fotografías con referencia a las obras y artistas, hubiera sido impecable, así pudieron aportar a la cultura de nuestra nación una lección de fotografía sobria y elegante.
Leonardo López Chavarrío
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1 http://es.wikipedia.org/
29/08/08
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