Si, el arte si existe. No, la fotografía no ha muerto. Y por supuesto, todo ha sido transversalizado por la herencia que nos deja lo que Manovich ha llamado “la lógica de la selección”, es decir la creación (o mejor REcreación) a partir fragmentos preexistentes, que es justamente lo que encontramos en este caso y ejercicio especifico de fotografías REcreadas a partir de un original pictórico. “…El reciclaje y la cita interminables de los contenidos, los estilos artísticos y las formas del pasado, se convirtió en el nuevo “estilo internacional” y en la nueva lógica cultural de la sociedad moderna”.
Los puristas lanzan su grito al cielo al ver la manera en la que una joya del arte es copiada y reinterpretada, pero detengámonos un poco y pensemos lo siguiente: No es acaso ésta la evidencia clara de la vida del arte? El arte, tal como la materia, no desaparece, simplemente se transforma. El arte está vivo. Cuántos textos hemos leído donde justamente se critica el encierro de las obras dentro de los museos? El solo hecho de intentar recrear una imagen, implica cuando menos un esfuerzo por entenderla y por sentirla mas cerca. El que existan REvisiones, REcreaciones, bien puede leerse como un insulto, un ejercicio facilista que ignora y pasa por encima del legado del artista. Pero de otro lado puede entenderse como una suerte de extensión de la obra misma que sigue transformándose continuamente, que no termina, que no es inmóvil ni estática.
Este ensayo se centrará en la propuesta del fotógrafo Pizarro, con su Recreación del Pensador de Rodin. Es de resaltar que entre las varias imágenes realizadas, pocas realmente generan la sensación del original, no por la técnica por supuesto, sino por la misma actitud del personaje dentro de la fotografía. No puede negarse, que un cierto malestar se genera al momento de observar estas fotografías: Los modelos posan y es evidente que actúan justamente como modelos.
Al momento de plantearse un trabajo de REproducción, cuidar la actitud de los personajes del cuadro es clave porque, básicamente, resume o contiene el sentido de la composición, el “mood”, el ambiente, la sicología. La actitud nos entrega lecturas profundas, subtextos que enriquecen la visión general de la imagen.
El pensador en versión de Pizarro es una buena Recreación, y llama la atención por varias razones: La primera de ellas es el evidente sarcasmo entre la idea del pensador, tal como se dice fue concebido por Rodin, y la de un deportista en declive, protagonista de escándalos y de actitudes que poco se relacionan con la imagen del poeta dantesco meditabundo y atormentado de la escultura original. La ironía que se detecta resulta deliciosa, risible, incluso crítica.
El Pensador fue descrito por Rodin de la siguiente manera: "Un hombre desnudo sentado sobre una roca (...). Su cabeza sobre su puño, preguntándose. Pensamientos fértiles lentamente nacen en su mente. Él no es un soñador. Él es un creador". Por la experiencia que tenemos a nivel socio-cultural acerca de “las bajas pasiones del deporte”, entendemos que nuestro medio genera ídolos deportivos que por lo general poseen bases intelectuales no muy bien alimentadas. Las acciones y la vida se desarrollan sobre una línea guiada mas por el instinto y la pasión, que por la razón y la conciencia. Es decir nada en común con “El Pensador”. Por esta razón, contraponer dos conceptos: el de el hombre pensante, trascendente, y el del hombre impulsivo, el de la fuerza y el cuerpo, resulta impactante y crítico. Es una especie de nota al pie de nuestra actualidad, y de paso una excelente manera de hacer del arte y sus posibilidades de maleabilidad un instrumento del pensamiento y la crítica.
La segunda de las razones por las que esta adaptación fotográfica resulta llamativa, es por
la cercanía visual que tiene la copia con el original. Evidentemente el color de piel de Asprilla se convierte en el primer elemento referencial del uno con el otro. Fácilmente nos conectamos con el original y reconocemos la mímesis que intenta generarse entre uno y otro. Si regresamos a la intencionalidad original del hombre atormentado, pensando, podríamos imaginar al Tino justamente en la misma actitud, solo que no como poeta, sino como un hombre común preocupado por esos pequeños tormentos de la vida diaria. Las figuras se unen sin esfuerzo, la actitud coincide: una actualización, una versión contemporánea y vulgarizada, pero válida, se nos presenta. Una imagen recurrente de nuestro contexto.
Continuando en la línea de lo visual, hay que añadir que el manejo de los tonos oscuros funciona muy bien. El brillo de la piel del personaje, ligada a los brillos generados por las áreas de luz de la tela generan una armonía visual que además de ser agradable, no dejan duda de la intensión referencial de la imagen generada por el fotógrafo.
Lograr visualizar la gama de negros es cosa difícil desde lo técnico, pero en esta fotografía podemos resaltar incluso el blanco. Es decir que encontramos la escala completa de grises. Esos grises nos dejan encontrar los músculos, las pequeñas abolladuras y hundimientos del cuerpo, la textura lisa y la sensación de fuerza del personaje. Incluso el ceño fruncido que encontramos entre los oscuros matices, se convierte gracias a la habilidad del fotógrafo en punto focal de este ensayo visual.
Nadie duda de los objetivos comerciales de un proyecto fotográfico como éste. Todos tenemos claro el tipo de publicación a la que nos enfrentamos y el tipo de público objetivo que busca, es decir uno interesado por la sensualidad de los cuerpos. Nadie puede ignorar los hilos corporativos que guían esta forma de “vender arte”. Pero tampoco podemos cerrar los ojos y quedarnos anquilosados en el arte ideal y cerrado de otro tiempo, ni obviar la mentalidad de una generación que tiene otros ideales y centros de atención en su cabeza. La imagen se mueve y se adapta a formas de lectura que varían cada vez con mayor rapidez, y el arte debe estar presente, siempre presente, y sobre todo abierto al mundo y a sus revoluciones.
*Lev Manovich. El lenguaje de los nuevos medios de comunicación. La imagen en la era digital. Pg. 186. Editorial Paidós-Comunicación
*El arte del Impresionismo. Auguste Rodin: El pensador http://www.historiadelarte.us/impresionismo/rodin-el-pensador.html
*BUCK-MORSS, Susan. Estudios Visuales La epistemología de la visualidad en la era de la globalización. Ad. Akal 2005.
29/8/08
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